viernes, 8 de agosto de 2008

A Pekín hemos de ir...






A apoyar a Luis Martínez Encabo y al resto de la expedición española.
A por el diploma, Luis!!

sábado, 14 de junio de 2008

EL FERRARI Y EL BASTÓN


Por esas tierras de Castilla, anchas y planas como el pecho de un varón –de unos más que otros- andábamos sobre ruedas hace unos días mi amiga Elenita y yo misma, a bordo de uno de esos Ford Focus que se han vendido como churros. Con el solecito de la tarde paramos a tomar café en una mítica estación de servicio de la A-1, una que está rodeada de huertas burgalesas.
Y conforme salíamos del bar fumándonos el cigarro del café (porque, claro, ya no se puede fumar en las cafeterías de las gasolineras) bajando hacia el coche para reemprender camino. Y entonces una luz roja nos cegó. Era el resplandor de terciopelo metálico de un Ferrari rojo nuevecito, nuevecito, que llevaba la etiqueta aún colgando de las crines del caballito.
-Mira, un Ferrari –advierte Elenita con buen juicio y cierto desinterés (es muy pija).
Miramos y, entonces, el silencio.
…
-Pero ¿cuántos años tiene ese señor? –pregunto yo, mirando alucinada al que me parecía, cuando menos, sesentón conductor del Ferrari.
Elenita y yo debatimos entre risitas teorías sobre la pitopausia –menopausia masculina-, la crisis de la mediana edad y la de la tercera edad, el Euromillón, el macho alfa dominante y la proyección del eros en los objetos fetiche de la hombría, cuando ella se descolgó diciendo:
-¡Ay, ay! Que saca el bastón!!

Ya al borde de la carcajada, me giro y le veo por fin en toda su hechura. El hombre del Ferrari no era un sesentón ni tenía pinta de premiado de la Lotería. Era un abuelo de huerto, clásico, con su rebequita azul marino de lana, sus pantalones de pana, un sombrerito tirolés de fieltro y… las bambas. ¿Quién conduce un Ferrari con bambas, por amor de Dios? Pero si a Jesulín de Ubrique Ferrari no le quiso vender un coche, ¿quién se lo ha regalado a este señor?! Las manitas a la espalda, claro, el vientre abultado hacia delante, mostrando en lo alto lo que era no un cinturón –de ciudad- sino la correa, la misma correa fina de hebilla dorada que quitaban los abuelos para darle zurras a los nietos.

Ahí nos quedamos, mirándole como caminaba hacia el bar, seguras de que iba a pedir un quemadillo, con la boca abierta y una risilla contenida cuando, a nuestra espalda, una pareja de muchachos de nuestra edad en otro Ford Focus, que también miraban al dueño del Ferrari fascinados, llegaron fumando hasta nuestra espalda.
-¡Vaya máquina lleva el abuelo, ¿eh?!

lunes, 26 de mayo de 2008

cinco: sube el Euribor

Resacosos de chiki chiki, de breikindance y otras mamarrachadas, se ve que en Eurovisión no nos advirtieron que tras el cuatro: el robocop, se iba el fin de semana y el lunes llegaba el cinco: Sube el Euribor. Sube al 5 por ciento, para desgracia de todos los jóvenes hipotecados de Españñña. Entre los que no me hallo, pero no porque sea muy lista sino porque soy muy pobre, así que merecen mi solidaridad total.
Y claro, como esa EXCEPCIONAL e INTELIGENTÍSIMA medida de dar 400 euros a troche y moche, gane uno cuatro o cuarenta pesetas, como esa justa y pensada propinilla popular no deja al Gobierno dinero fresco para más políticas sociales, no voy a poder tener en la vida un piso como el que le envidiaba anoche a James Stuart. Veía la ventana indiscreta y con el primer plano de la bolsa de cuero, el abrigo y el marco en los clavos junto a la puerta de su apartamento, ya se adivinaba su profesión de fotógrafo. Qué delicia de dirección artística. Qué mirada la de James.
Hoy es su cumpleaños, tiene cien aunque ya no hace películas (porque falleció, principalmente).
Yo, para mi cien cumpleaños, quiero un apartamento como el suyo, con vecinos músicos y corazones solitarios, y con balcón desde donde vigilar al perro. Y lo quiero en propiedad.

martes, 20 de mayo de 2008

No sin mis tacones


Soy muy fetichista. Sobre todo para los zapatos. Aunque siempre parezca que me acaban de sacar del cubo de la basura, la impresión es causada sólo porque no tengo dinero y porque soy muy descuidada.

Pero sufro una atracción irresistible que sólo me afecta cuando paso por el escaparate de una zapatería. Este mes estoy contenta (pequeña de mí) porque voy a escribir un reportaje sobre los zapatos rojos, no los de Andersen sino los que hacen que el asfalto se quiebre con cada pisada. Zapatos rojos de tacón alto, puntera peet toe, brillo y talón cerrado a lo Marilyn Monroe, a lo mito del cine mucho a finales de los cuarenta.

Mmmmmmm...

Eso es fetiche de erótica transparente, recordatorio de poder y peligro.


Pero este post solo pretendía homenajear a la frase de la temporada, la que no podremos olvidar en años:

OTR Press, hoy.

"Sin tacones no puedo pensar"

Victoria Beckham (sí, ¡ella!) dixit.


PD: léanse el artículo, no tiene desperdicio. Hay frases tan remarcables como "sin tacones no me puedo concentrar" (¡amiga, has tenido tres hijos! ¿te vas a la cama en tacones?)

o mi favorita: "Yo bebo a todas horas. Me encanta tomar una copa". Ays.


jueves, 8 de mayo de 2008

Multas públicas

Toma ya!
El País, fin de semana pasado: “China multa a los presentadores que pronuncien mal”
Si es que nos van a comer con patatas, está claro. Vaya penalización! Y ya lo han aplicado, sí, con algún presentador de informativos. La multa es simbólica en términos de cuantía, pero sirve de escarnio público. Y me parece estupendo. Me imagino importando a España esas sanciones, uff, no iban a caber los videos de gazapos en youtube. Estoy pensando en algún presentador de deportes y en alguna presentadora de magazines con los cuales el guardián de la dicción de turno no iba a dar abasto. Y eso que entre pronunciar chino y pronunciar español hay una diferencia…
Propongo, por ampliar el espectro de esta maravillosa norma, multar también pero con más severidad a todos aquellos escritores o trabajadores de la lengua que escriban mal, lo que ya es bastante más sangrante.
Poooor cierto, eso me recuerda que estoy leyendo el último best seller (y tanto) de Carlos Ruiz Zafón, El Juego del Ángel, y a punto estuve de cerrar el libro de golpe cuando, en la página 68 encontré un atentado contra mi piedra cerebral particular y motivo de uno de los últimos post: la confusión –increíble por sencilla- entre el deber y el deber de. Dice:
-Tonterías
-Tonterías lo son todo en esta vida. Es simplemente una cuestión de perspectiva.
-Debería de poner eso en su libro. El nihilista en la colina. Un éxito cantado.

Mal. Mal. Y pocas páginas después (hablamos de un libro de más de 600), hay una errata que confunde el nombre de pila del protagonista. Me alegro de no haberlo cerrado porque me lo estoy devorando y porque no he hallado ningún otro error “deber vs deber de”, así que me inclino a pensar que, o bien Zafón no sabe distinguirlos y a su corrector se le pasó, o fue este último el que metió la pata dos veces casi seguidas al inicio de la novela. Qué queréis, me da mucha pena que el libro más esperado de los últimos años, un super ventas seguro y el de mejores números iniciales de la historia de la letra española salga al escaparate con erratas.

Sé que esto es un tostón, pero me estoy convirtiendo en una hiena olfateadora de errores gramaticales. Y no voy a cejar. Ea. Brindo por las multas a la incorrección lingüística.

sábado, 26 de abril de 2008

¡El mito de los 30!

Pues parece que se cumple. Cumplí treinta el otro día y, aunque esto no interesa demasiado, sirve para concluír que algo debe de haber de cierto: Todos los hombres de más de 40 años que me felicitaron ese día me animaron diciendo que las mujeres, cuando alcanzamos esta edad, empezamos a ponernos guapas ya de verdad.
Pues oye, dicho y hecho. Que llevo una semana de treintañera y vaya, ¡vaya! Ayer, en un bar de los que abren hasta las 7 de la mañana, un joven se sitúa con descaro detrás de mí y me toca el culo.
Pero no un rocecito, no una palmadita, nada que se pudiera disimular, ¡no! ¡un apretón de aúpa! ¡un agarrar como si no hubiera mañana, como si se precipitara al abismo y solo pudiera sujetarse asiéndose a mi trasero!
Y, sí, estoy de acuerdo con el juez de menores de Graná:
A veces es imperativo un sonoro bofetón a tiempo.


martes, 1 de abril de 2008

Buen sonido, buen anuncio

Tras la extraña pero eficaz banda orquestal del anuncio del nuevo Ford Focus (tocando instrumentos presuntamente elaborados con piezas del coche), la tele se llena de nuevo de la rara magia de la publicidad.
Mi generación no ha nacido con ella (con la publi), pero hemos ido aprendiendo a valorarla. Canal Plus hizo mucho por nuestros sentimientos, con esas autopromos tan maravillosas. Empezamos a saber que la originalidad publicitaria podía ser bella como una pintura o una película. Es la era del videoclip y el cortometraje... Los festivales nos acercaron a la creatividad brasileña y argentina y hace ya una década algunos afirmaban que lo mejor de la programación televisiva era la publicidad.
Y la de coches ha sido puntera, no lo podemos negar. También tienen pasta para aburrir, claro. Eso seguro que ayuda.
Y cuando pensábamos que el creativo publicitario había involucionado y se acercaba como los cangrejos a sus ancestros los helechos -que vaya temporada llevábamos, cuando lo más original ha sido el impagable, infumable, anuncio de compresas de las tías con almohadas... ¿No se dan cuenta de que ya odiábamos al mimo de la flor azul?- , entonces, digo, tachán, llega wolkswagen, paga a los de DDB Barcelona (son maravillosos, siempre lo han sido y siempre lo serán) y aparece un antídoto contra el zapping: el anuncio del nuevo iGolf. Una estrategia currada multimediática (con su web bien hecha, por supuesto) y un spot joven, sugerente, todo un envoltorio de modernidad y de capricho. El grafismo, delicado. La dirección artística pícara, con ese aire canalla de los tejados a lo habanero y las calles por New Orleans.
Pero lo mejor, la música, un temazo callejero como el jazz sucio y bueno (ahora, desprecio a muchachito bombo infierno) :

Tema: What's My Name?, de The Hot 8 Brass Band.
Web del coche para ver el spot y demás: http://www.nuevoigolf.com/v2/

No temáis opinar.