viernes, 6 de julio de 2007

CHIS PÚN!!


Ay! Por tercer año consecutivo (tercer año... mmm ¿coincidencia, D? No lo creo...) ME PIERDO


LOS SANFERMINES!!!



Ah, mísera de mí, ah, infelice!!!



Oh, tristeza, melancolía del olorcillo a txistorra y kalimotxo (hay que envascuenzarlo) que no sale ni con lejía; de los ohhhh ahhhh por la noche en la Vuelta del Castillo viendo los fuegos; del chocolate con churros después del encierro; de esa promesa de Riau Riau que nunca llega a buen puerto; nostalgia del pañolico y la faja, de los cabezudos y los kilikis, del nuevo muñeco "Festiman" (¿?), de los guiris atontados que todos los años se espachurran cayendo desde la fuente de la navarrería; de los pesados de PETA; de esa fraternidad inenarrable y espontánea que se impone entre todos los que por allí se dejan caer, de los australianos, de los punkies, de los americanos, de los franceses (uy) de los sudamericanos, de los ingleses, de los españoles y los del Estado español, de los del Estatut y los de la Feria de abril, de los centralistas y los de provincias, de los leoneses y de todos los aquellos que van para pasárselo como en su vida.



Una terrible morriña de los almuerzos de huevos con chistorra y jarras de sangría bajo el sol, de la jota de la Alegría de Iruña, del torico de fuego, de los carteles que siempre son feos, de no parar de bailar todos los sones, de las camisetas a rayas de algún perdido y el blanco neutrex de los demás; de que la gente te hable con ese extraño acento que tilda siempre la última sílaba de las preguntas...



Echo de menos mi tierra.



Ay. Y luego preguntan por qué son tan grandes estas fiestas...



Amiguitos, amiguitas,



¡¡¡¡¡¡¡¡¡VIVA SAN FERMIN!!!!!!!!!!!!

jueves, 5 de julio de 2007

No lo puedo evitar

No puedo remediarlo. El cine europeo es como el baúl de los recuerdos de una casa vieja, donde buscas y rebuscas y en medio de un montón de trapos de cocina, medias de seda con las costuras rotas y boinas raídas del bisabuelo encuentras, de súbito, una joya pequeña y deslumbrante que te conmueve hasta las lágrimas. Así suele ser.
Así que no puedo remediarlo, tengo que pegar el video promocional de la Unión Europea para promocionar el cine comunitario. Y han elegido hacerlo así, manda narices. Abrid mucho los ojos -lo haréis aunque no queráis- y subid el volumen del monitor.
A mí me parece, en realidad, que no han rebuscado lo suficiente...

martes, 19 de junio de 2007

Himnos para todos

En un día aciago y triste como hoy, carabirubí, me viene a la mente un chiste de Faemino y Cansado, que me hacía reir en mi tierna juventud:
-¿Sabes que se ha muerto el Fari?
-¿El Fari? ¿Ese ilustre compositor y mítico intérprete de coplillas españolas?
-No, ese no, el otro.
-Ah, bueno. Pues ése, que se joda.

Vaya. Qué dirían hoy, carabirubá.

Ya no puede ser él, el gran Fari, quien ponga letra al himno español, como muchos internautas y graciosetes propusieron cuando se conoció la propuesta Popular.

Pero quedan otros, oh sí, no se preocupen los señores diputados.
Hace unas semanas, tras una cena gloriosa de risotos y varias copas encima, el bueno de Jo. ya lo visionaba:
El mejor himno, el que el PP tendrá que aprobar, saldrá de los gorgoritos andaluces de Manolo Escobar:
"Mi Espaaaañaaaa, me la robaaaaron, estando de romeríiiiia.
Mi Españaaaa, me la robaaaaron, anooooche mientras dormía.
Dónde estará mi España, donde estará mi España...."

Y así, crecido ante su predicción, Jo. siguió: Y para las juventudes del PP, que lo haga Bustamante:
"Devuélveme mi España que me la han robaaaao, que me l'han robao, que me l'han robaaao"

Y todos a bailar.
He de decir, no obstante, que prefería la opción de los graciosetes. Carabirubí, carabirubá.

jueves, 14 de junio de 2007

Super-Trich, el Monstruo de los Cajeros.

Tenemos semana de héroes, señora.

Una banda de rumanos, espectadores acongojados y una joven indefensa. Sirenas de policía en lontananza (sí, esto lo pone mi imaginación). El escenario, un cajero de Caja Madrid de cualquier calle de la capital.
Con agilidad dactilar, la joven -en adelante Trich- pulsa número secreto-sacar dinero-otras cantidades-10 euros cuando ve con sorpresa una hoja de periódico tapando la pantalla y la ranura por donde debe salir el dinero.
Atónita, se gira dando manotazos al aire y encuentra la oposición de dos jóvenes rumanos que le empujan mientras uno de ellos pulsa algo en la pantalla, algo que Trich no puede ver. Se asusta entonces y su mente trastornada rechaza el concepto de peligro. Trich empieza a gritar como una hidra: "¡Que me roban! ¡Socorrooo! ¡Apártate de mi dinero! ¡Maldito tunante!", y otras cosas peores que no se ponen en un blog.
Pero, ¿la ayudaron? ¡No! Los espectadores ejercían de mirantes, aislados todos en su soledad, con la boca abierta y el corazón encogido, sí, pero también con las piernas y brazos inmóviles y cierto ceño de curiosidad.
La banda de rumanos maleantes (que eran dos, de modo que pueden ser banda) empujó entonces a la joven y se hicieron con la tarjeta de Trich. Pero ella se zafó, les arrebató de malos modos la misma tarjeta de las manos y ellos, con gesto de perplejidad, marcharon calle abajo con su hoja de periódico grasienta de delito.
Pero, ¡ay! Trich se da cuenta entonces de que la ranura del dinero está vacía. ¡Horror! ¡Tanto trabajo para dar sus frutos a unos ladrones! ¡No! El sentimiento de injusticia es tan grande que todo el cuerpo de la joven gira, se estremece y deja paso a la hidra, a la heroína, a SUPER TRICH!!
SuperTrich corre calle abajo y, al grito de ¡Devuélveme mi dinero, hijo de puta! le arrea al rumano más cercano un puntapié soberano, aplicado con impulso, que va a pegar donde no hay hueso. Aún va SuperTrich a seguir la paliza, con las fauces abiertas y salivando improperios, pero el rumano abre mucho los ojos con gesto herido y se muestra a sí mismo el contenido del hurto, aún en su puño cerrado.
¡Son diez euros! Claro, el rumano lo ve y se le queda cara de alucinado. Seguramente lo que farfulló en su idioma natal fue: "¡Toma tus diez euros, loca de mierda!", cuando entregó el montante del robo a SuperTrich.
Ella, dignísima, se giró satisfecha del deber cumplido y recibiendo los ánimos de un espectador acongojado: "Has sido muy valiente, ¿te han robado mucho?".
Manda narices.

Con esos diez euros recuperados, SuperTrich envolvió a las hydras en los rizos de su pelo, paró un taxi porque le temblaban las piernas, y se echó a llorar.
El taxi le costó 6,5 euros.

Hay momentos heróicos por diez euros.
Para todo lo demás, Mastercard.

viernes, 1 de junio de 2007

Madero, apártate de mi cerveza

Lo más triste del mundo es parafrasearse a uno mismo, pero... tomémoslo como una inocente recurrencia.

Los maderos de mi barrio se están replegando, comienzan a abandonar nuestras calles e intersecciones. Pobres. Son buenos, los locales, con su gorra de plato y sus petos fosforitos, se tienen que sentir incluso un poquitín ridículos. Buena gente. Como el local que estuvo el otro día compartiendo un café con nosotras en el 2 de Mayo, hablándonos de sus tiempos en la legión y de que la gente del barrio está hasta las narices de no poder dormir, explicando con claridad donde les metería los bongos a los hippies... (en su caaasa...)

Ahora que los locales van desapareciendo, los chinos han vuelto a vender cerveza, gracias a Dios y a Buda. Ahora, ya no tienes que gastarte los cuartos a las nueve y media de la noche en un bar por una simple birrilla para llevar. Que luego, en las intersecciones, la media docena (ya no son pareja) de locales te hacían abrir lo que llevaras, como si esto fuera USA. Ahora no, un susurro, ochenta céntimos, una cerveza. ¿cómo puede estar prohibido vender cerveza en un ultramarinos? Maldita sociedad ultraprotectora...

lunes, 28 de mayo de 2007

Inventos 1


Os voy a ofrecer una primicia: el teletransporte existe.
Más o menos.
Ah, pero ya podéis perder la fe: nunca lo van a comercializar, jamás, porque saben que si este invento se conociera desaparecerían las huelgas de pilotos de Iberia y maquinistas de Renfe. Y eso no se puede consentir.

Pero sí, amiguitos. Lo he descubierto releyendo una noticia. Hace apenas unos meses se cumplió el 40 aniversario de un hito histórico: el día que Yuri Gagarin dio la vuelta al mundo en algo más de una hora. Y lo hizo en el V2, esa birria de cápsula que aparece en la foto.

La Tierra tiene un perímetro de 40.000 km2, y el V2 lo recorrió en 1 hora. O sea, que ese cohetillo iba a 40.000 km/h, en matemática básica.
Las primeras naves espaciales tripuladas eran una cápsula redondeada y diminuta, en la que apenas cabían dos tripulantes muy juntos, hombro con hombro.

No creo que sea muy difícil, entonces, crear una de esas burbujas individualizadas. O sin individualizar, que los pobres que nunca hemos tenido chófer disfrutaríamos sin duda de la frivolidad de tener piloto -o capitán, no sé- particular.
Imaginad: Madrid-París. 1.050 kilómetros. Coges tu maleta, te metes en la cápsula, abrochas el cinturón, te preparas para entrar en gravedad cero, y en 1,5 minutos estás en el Campo de Marte, París, que es un buen sitio para aterrizar una nave espacial.
Madrid-Anchorage (Alaska): 8323 kilómetros. En vez de chuparte tres aeropuertos y más de 30 horas de viaje, aduanas incluidas, te pones el casco, entras en la estratosfera y llegas en 12,4 minutos.
El viaje más largo desde Madrid sería Sydney, más o menos, y se llegaría en solo 25 minutos.

¿Es esto teletransportación? Pues sí. Transportación a lo lejos, literalmente. Y a lo rápido, ¿verdad?
Democraticemos y popularicemos el teletransporte: naves espaciales para todos, espacio aéreo libre, suelo protegido para lanzaderas privadas.

Hoy, en este día de reflexión posterior a la jornada electoral, yo pido a los sufragistas que se comprometan con la causa: PTY. Partido por el Teletransporte Ya

miércoles, 23 de mayo de 2007

Los peristas

El lenguaje evoluciona al ritmo en que varía la vida, creemos -sobre todo por lo que dice el Diccionario de la RAE-.
Por eso iniciativas como la que apuntaba hace unos cuantos post, la de las palabras apadinadas, antiguas expresiones que usábamos antes y que ahora, o no las necesitamos, o las hemos sustituido. Y en el peor de los casos, olvidado.

Pero no siempre es así. Por ejemplo. Dice el DRAE:
"Perista: Persona que comercia con objetos robados a sabiendas de que lo son"
Yo no diré tanto, ni mucho menos, pero cada uno que piense lo que quiera. Vamos con ello:

Tenía algunos monitores viejos que ocupaban mucho espacio y de los que necesitaba deshacerme, y encontré la opción de verderlos a una tienda de compraventa de objetos, bastante conocida.
Sola en casa, un lunes de puente por la tarde, enrolé a una amiga para que pasara a recogerme con el coche. Con estos bracitos de mantequilla bajé los monitores del altillo, uno a uno los metí al ascensor, uno a uno los llevé hasta el exterior del portal, uno a uno los subí al coche cuando ella llegó.
De nuevo con los mismos bracitos, ya más hinchados tras el esfuerzo anterior, uno a uno saqué los monitores del coche a la acera y uno a uno, pasito a paso como las hormigas, los fui acercando hasta la puerta del local.
5,10 pm

Había ya en esta tienda de compraventas -acceso por puerta "ventas"- una media docena de personas esperando turno, cada uno con sus paquetes. En ese momento, el mostrador estaba ocupado, oculto diría yo, por una chica morena con un bolso de deporte, del que estaba extrayendo todos los objetos de lo que podía ser una lista de boda homeless: unos doscientos VHS nuevos y envueltos, alrededor de mil CDs de música utilizados, una plancha, batidora, tostadora, sandwichera, un secador, una depiladora...

El proceso de venta esel siguiente: uno llega al mostrador, expone su mercancía. El dependiente pregunta cuánto quiere por ello y, si el material es bueno, cuánto es el mínimo que permite. Entonces, explica que tiene que dar la información a sus superiores, quienes fijarán un precio. Por fin vuelve, ofrece la pasta y se cierra el trato.

Mientras mi amiga y yo esperábamos, fueron desfilando un chico con dos bicis de monte, que recibió cuatro o cinco billetes de 20 euros; un tipo con un portátil Airis que esperó más de media hora para que el dependiente para que le dieran 250 euros; otro señor con una cámara de video, uno con un fax que se fue sin vender...
Y con nosotras esperaban unos cuantos señores que entraban y salían, que veían aparecer a alguien y le llamaban por su nombre. Señores flacos y con pocos dientes, con mala dicción y cierto aliento a vino.
En un momento dado, tras muchas quejas porque llevaban esperando demasiado, un nuevo dependiente asomó la cabeza. Los señores flacos se levantaron saludándole con confianza. Se reunieron en una esquina del mostrador y uno de los señores flacos abrió una bolsa negra y le mostró una ¡...radio de coche!
-Que esperemos un poco -comunicó el señor flaco, volviéndose a otro señor desdentado.
Yo miraba el cartel sobre mi cabeza, ese que avisa de que todo el mundo debe identificarse porque la policía inspecciona a diario la mercancía comprada...

Por fin me tocó el turno. Cargué con ayuda de los señores con aliento a vino los monitores sobre el mostrador y exhibí una sonrisa.
-¿Cuánto pides por ellos? -pregunto el dependiente.
-Bueno, le has dado 250 al del ordenador -argumenté-, así que dame a mí 200 por todo.
-Voy a preguntar.
Tuve suerte y, al menos, salió enseguida. Seguro que había ido a fumarse un cigarro.
-Lo siento -mal comienzo-: Te ofrecen 10 por cada uno de los grandes y 3 por el pequeño.
23 euros.
Las 7,05 pm.
Dos horas, cinco moratones, tres monitores. 23 euros.

Muertas de vergüenza y risa, mi amiga y yo salimos.
-Si lo llegamos a saber -nos dijo uno de los señores flacos- te los compro yo en la puerta.

-Fíjate -le dije a mi amiga-, estas son las nuevas almonedas.
-No. Son los nuevos peristas.